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06 febrero 2007

Vuelta a las mancuernas

Va un poco a rachas y cuando me da, me dura muchos meses, cerca del año. Hoy me he puesto nuevamente con las mancuernas que tengo por casa.

Antes de que sigas leyendo, ten en cuenta que mi profesión no tiene absolutamente nada que ver con el deporte. De hecho, trabajo sentado delante del ordenador. Todo lo que cuento aquí son cosas que he leido como aficionado. Pueden no ser totalmente exactas y desde luego, no se te ocurra ponerte a hacer nada porque lo diga yo aquí sin consultar antes con un especialista.

Leí en cierta ocasión que para mantenerse en un buen estado físico es importante hacer tres tipos de ejercicios: moverse, estiramientos y fuerza.
  • Moverse: caminar, correr, bicicleta, etc. Cualquier ejercicio "ligero" que se pueda realizar durante un tiempo largo y que haga trabajar el corazón. Por supuesto, siempre con moderación
  • Estiramientos: Importante después del ejercicio, mientras todavía se está caliente. Ayudan a evitar lesiones y todos sabemos que con los años nos cuesta más atarnos los zapatos. Con estiramientos adecuados podremos volver a atarlos sin demasiados problemas.
  • Fuerza: Con la edad se pierde músculo y el músculo es importante tanto para poder realizar ciertos esfuerzos como para conseguir que el metabolismo funcione correctamente
Con la edad se pierde músculo, por lo que cada vez cuesta más subir escaleras, cargar pesos y sentimos cansancio antes ante ejercicios duros.

Esta pérdida de músculo afecta además al metabolismo. El músculo, aún estando en reposo, es el tejido que más energía consume. La falta de músculo puede llevar a exceso de azucar en sangre, ya que es de donde se extrae la energía. Si el músculo no la consume, se acumula. Por ello, según nos hacemos mayores, tenemos cada vez más problemas con el azucaar en sangre, triglicéridos y zarandajas similares.

Es importante realizar unos ejercicios de pesas de forma moderada y regularmente, para encontrarnos mejor físicamente y para controlar nuestros azúcares en sangre.

Para que los ejercicios de pesas se hagan correctamente, debemos hacer lo siguiente:
  • Para cada ejercicio elegir un peso que nos permita hacer la repetición unas doce veces con esfuerzo. Menos peso es no hacer nada. Más peso es para profesionales que buscan hinchar el músculo. Un peso que nos permita doce repeticiones y no más de quince es adecuado para comenzar y para mantenerse. Este peso no hincha los músculos, pero vuelve "fibroso"y resistente al que lo hace.
  • El ejercicio debe realizarse lentamente y de forma controlada. No hay que hacer vaivenes, ni tomar inercia, ni dejar caer la pesa. Se levanta la pesa en un movimiento lento, de un par de segundos, se mantiene levantada un segundo y se baja lentamente para que la bajada dure unos tres segundos.
  • Con excepción de determinados ejercicios que pueden dañar las articulaciones, lo normal es hacer el recorrido completo de la articulación. No se debe en general estirar la articulación a tope. Por ejemplo, no es bueno con las pesas desdoblar el codo a tope, tratando de doblar el brazo al revés. Haciendo el recorrido completo y haciendo luego unos estiramientos se evita la pérdida de elasticidad que habitualmente se achaca a los ejercicios de pesas.
Pues eso, que hoy me he puesto con las mancuernas, que hace más de un año que no cogía.

Elegí una tabla de ejercicios de un libro en el que casi todos se pueden hacer con mancuernas y sin aparatos y me puse a ello. Mañana (o esta tarde, ¿por qué esperar?) tendré unas agujetas de caballo.

07 diciembre 2006

Caminar

El otro día estuve comentando con un amiguete lo de ir a caminar. Anda un poco preocupado con su peso y me preguntaba sobre lo efectivo que era y si había que caminar deprisa.

En teoría depende de lo que se pretende con el ir a caminar.

Si es como en su caso, que quiere perder peso, no importa la velocidad a la que se camine. Lo importante es la distancia que se haga. Da igual hacer diez kilómetros caminando deprisa o despacio, el consumo de calorías es básicamente el mismo. Eso sí, si tenemos una hora disponible para ir a caminar, haremos más distantica caminando deprisa que caminando despacio, así que es más efectivo caminar deprisa. Sin embargo, si decidimos en nuestro rato de caminar ir hasta la farola bonita que descubrí el otro día a cinco kilómetros de casa, dar la vuelta alrededor de ella y volver, da igual la velocidad a la que caminemos.

El adelgazar al final es cuestión de calorías. Al día comemos una cantidad de calorías y consumimos otras. Cuando menos comamos y más ejercicio hagamos, más adelgazaremos. De todas formas, esto no quiere decir que haya que dejar de comer y no parar en todo el día. Basta, como los médicos aconsejan, comer de todo y variado, en las proporciones y cantidades adecuadas y, sobre todo, evitar el sillón en lo posible.

Otro tema importante es que no es necesario disponer todos los días de una hora para caminar. El consumo de calorías es igual si andamos la hora toda seguida que si andamos la hora a trozos a lo largo del día. Gastamos las mismas calorías en ir y volver a la farola que está a cinco kilómetros que si bajamos la escalera de casa andnado, caminamos diez minutos hasta el tren, otros diez minutos hasta el trabajo. En el trabajo, a la hora del café nos vamos a una máquina o cafetería algo más alejada, volvemos otros diez minutos caminando al tren, otros diez minutos del tren a casa, subimos la escalera andando, bajamos con la mujer y los niños y nos vamos a merendar en vez de a la cafetería de la esquina a la cafetería que queda de camino a la farola de los cinco kilómetros, ...

Entonces, ¿da igual ir despacio?. Lo dicho, para consumo de calorías y adelgazar sí. Sin embargo, si se camina deprisa se hace trabajar más el corazón, se hace que vaya más deprisa y nos suban las pulsaciones. Eso dentro de un límite es bueno, porque hace más fuerte al corazón, aumenta nuestra capacidad pulmonar, mejora el riego sanguíneo, etc, etc. Caminando a paso animado, conseguimos beneficios adicionales.

03 noviembre 2006

Ritmo cardíaco

En su día leí que tenemos un máximo de pulsaciones que no deberíamos superar. Una forma fácil de calcular ese máximo para hombres es 220-edad en años. En mi caso sale un máximo de 220-41=179 (tengo 41 tacos).

Luego, mientras entrenamos, el ritmo cardíaco que llevamos es inferior a ese máximo y según entre qué límites ande, calculados a partir de ese máximo, estamos entrenando unas cosas u otras: zona de ejercicio moderado, de quemar grasas, de entrenar el corazón, etc.

Enconctré una tabla/calculadora en la que metemos nuestro máximo ritmo cardíaco y nos dice las zonas a las que deberíamos entrenar según nuestros objetivos. Está en http://www.copacabanarunners.net/espzona.html

20 julio 2005

El entrenador personal

He leido el libro "El entranador personal, fitness y salud" de "Kim Forteza Soler, Josep Comellas Humet y Pablo López de Viñaspre García", editorial Hispano Europea.

Aunque el libro tiene cosas interesantes, no es un libro que me haya gustado especialmente.

En algunos momentos usa conceptos que no conozco. Eso no es grave, si suponemos que el libro tiene un nivel medio o avanzado y está claro que yo soy un novato total en estos temas. El problema es que dichos conceptos los explica unos capítulos después de haberlos usado. Eso para mi le quita muchos puntos a un libro. Me parece un "pecado" muy grave usar antes conceptos que se explican después.

Por otro lado, el libro no sé muy bien a quién está orientado. Hay apartados que parecen para gente novata como yo. Explican conceptos básicos de entrenamiento, tipos de entrenamiento, etc, etc. En otros apartados, sin embargo, explican cosas de interés para entrenadores personales, por ejemplo cómo preparar un plan de entrenamiento para un cliente, aspectos psicologicos sobre el cliente, saber cuando está desanimado o sobrecargado, etc, etc.

Cuando compré este libro mi intención era adquirir una base sobre el entrenamiento deportivo, especialmente para hacer footing y de esta forma hacerme mi propio plan de entrenamiento suave e ir mejorando poco a poco. Por ello, los apartados de hablan de ese tema me vienen estupendamente y me sobra la parte de psicología del cliente (salvo por curiosidad).

Sin embargo, supongo que a un entrenador deportivo que ha hecho su carrera sobre el tema y tiene sus estudios, toda la parte básica del entrenamiento le sobra y quizá encuentre más interés en la parte de la psicología del cliente.

02 abril 2005

Correr con calma

Advertencia: No soy ningún experto en educación física ni tengo ningún título del tema. Únicamente pretendo expresar mis opiniones o cosas que he leido. Si sigues los consejos que van a continuación, es bajo tu propia responsabilidad.


Si pretendemos empezar a correr por aquello de la salud, tratando de convertirlo en un hábito, sin pretender competir ni ganar ninguna competición, es importante tomárselo con calma. No tenemos que correr media hora el primer día. Tenemos muchos meses para ser capaces de correr esa media hora seguida.

Se trata de hacer que correr sea divertido o, al menos, que no sea un sufrimiento. Si llevamos varios años sin correr, por ejemplo, desde la última vez que hicimos educación física en el colegio, lo peor que podemos hacer es decir: "Hoy voy a salir a correr media horita". Es mejor decir "Hoy voy a dar una vuelta a la manzana".

Si llevamos varios años sin correr, será prácticamente imposible aguantar cinco minutos corriendo, incluso yendo muy despacito.

Lo mejor es, el primer día, símplemente ir a a caminar, digamos media hora, a un ritmo vivo, pero que nos permita terminar la media hora sin agotarnos.

Entre nuestra sensación de cansancio y las pulsaciones del corazón hay una relación directa. Yo, por ejemplo, si corro entre 130 y 140 pulsaciones por minuto, no siento cansancio. Según voy corriendo, las pulsaciones van subiendo lentamente. Cuando mi corazón supera las 160 pulsaciones, sé que no voy a poder seguir corriendo mucho más tiempo. Como tengo algo de entrenamiento, desde que empiezo a correr hasta que llego a 160, puede pasar entre media hora a una hora, según lo deprisa que corra.

Para un hombre, el número de latidos máximo es 220 - edad. En mi caso, que tengo 40 años, sería de 220-40=180 pulsaciones por minuto. Para una mujer, la fórmula es 226 - edad. Para que se note el entrenamiento, pero no cansarnos excesivamente, debemos caminar de forma que nuestros latidos por minuto estén entre el 60% y 70% del ritmo máximo. En mi caso, entre 0,6*180 y 0,7*180, es decir, entre 108 y 126. En http://www.geocities.com/colosseum/field/3844/medico.htm puedes ver cómo calcular las pulsaciones máximas y cuales son las zonas de esfuerzo según lo que se quiera conseguir.

El entrenamiento que hagamos hoy, se notará dentro de una semana (es algo que he leido en algún sitio), así que la primera semana es conveniente no tratar de hacer más cada día (salvo que el primer día no nos hayamos cansado en absoluto). Es importante también darse algún día de descanso. Lo ideal puede ser ir a caminar 4 ó 5 días y dejar 2 ó 3 de descanso a la semana y, a ser posible, alternados. Por ejemplo, podemos ir a caminar sábados, domingos, martes, miércoles y jueves. Descansar lunes y viernes.

Una vez que nos sintamos cómodos con la caminata, podemos empezar a correr unos minutos (3 o 4) cuando llevemos, por ejemplo, un cuarto de hora caminando. Ese primer cuarto de hora de caminar nos servirá de calentamiento. Correr es un esfuerzo más grande que caminar, así que nuestras pulsaciones pueden subir, por ejemplo, entre el 70% y 80% del ritmo máximo. Mientras no estemos entrenados, no conviene subir más de eso, para no agotarnos rápidamente. En mi caso, de 180 pulsaciones máximas, estaría entre 126 y 144.

Podemos seguir haciendo esto otra semana e ir incrementando el tiempo que corremos cada lunes o mientras nos sintamos bien y no nos pasemos de pulsaciones. Si nos sentimos excesivamente cansados, podemos seguir caminado hasta que descansemos y luego correr otro ratito.

De todas formas, lo más importante para convertir correr en un hábito y seguir corriendo mucho tiempo, es no pasarlo mal mientras se corre, es decir, correr despacio y el tiempo que podamos sin agotarnos. Es mejor irse a casa pensando que has hecho poco y que mañana vas a hacer más, que irse a casa agotado y aterrorizado por la sesión del día siguiente.